PUESTA DE LARGO DEL `PROFESOR CHIFLADO´, PRESENTACIÓN EN TIERRA DE FUEGO

Aquí os dejo como vieron la presentación de mi última novela desde la redacción de ElNaviero.más concretamente Juanjo Vilar, mi amigo, redactor y uno de los más activos miembros del Taller de Periodismo que hacemos en el museo.


 

En la tarde del pasaco viernes, 9 de mayo, fue presentado de forma oficial el nuevo libro del escritor navero-madrileño Tomás García Yebra.

Con una sala abarrotada y bastantes personas en pie, en la librería Tierra de Fuego (Travesía de Conde Duque,3) el evento comenzó con un par de contratiempos. Estaba previsto que Carlos Aganzo – director de El Norte de Castilla- y Juan Pablo Wert -profesor en la universidad de Castilla La Mancha y hermano del ministro de Educación- colaborasen en el acto, pero los dos excusaron su ausencia por boca del escritor. El percance dejó a Tomás al pie de los caballos y pidiendo voluntarios para ocupar las mesas vacantes.

Ante la negativa del público, un T.G.Y. en pie y nervioso al principio, comenzó a desgranar el argumento de su novela El profesor chiflado y Mister Wert. El autor considera que el sistema educativo finlandés es infinitamente mejor que el nuestro pero muy dificil de exportar. “Allí es imposible que un chico esté orgulloso de copiar, o de hacer trampas. Es otra cultura. Aquí alguien me dice que haciendo los números de otro modo me ahorro 300 euros en la declaración de la renta y me tiro de cabeza. Hemos inventado la picaresca, es muy difícil cambiarnos”.

Expone además que el método finlandés enseña a los niños a jugar, reir o trabajar con las manos antes que a leer y escribir -allás por los siete u ocho años-.
En cuanto a nuestro sistema afirma que comenzar a leer con la Celestina o el Quijote es una aberración. “Le empiezas a un niño con esos libros y te le cargas. Un chaval tiene que empezar a leer cómics, libros de aventuras o vampiros. Comenzar con los clásicos es un tostón no digerible para un chico. No es su lenguaje.

Ante esta exposición, ya con un Tomás más dueño de la situación y bebiendo agua a menudo, se abre el debate con la aportación de dos profesoras que no opinan como el autor. Este añade además que hay tres tipos de lenguaje desarrollados exclusivamente para engañarnos: el lenguaje de los bancos, el judicial y el político, desarrollando dos anécdotas con un banquero y un acta judicial sobre Isabel Pantoja en la que “después de leerlo no tengo claro si la declaraban culpable o inocente y tenía que publicar la noticia”.

Después de la enumeración de varios incisos por parte de un letrado presente en la sala reconociendo el uso de palabras técnicas en el lenguaje jurídico, la vista quedó para sentencia, que no fue otra que pasar a otra parte tan sabrosa como la primera: la degustación de productos naveros de la carnicería de la Estación. La librería se llenó de chicharrones, chorizo, hogazas de pan y queso.

Las provisión de comida fue excesiva, sobrando en todas las mesas preparadas. Los diferentes grupos de amigos del escritor dejaron a un lado las bandejas cambiándolas por la conversación que continuó en la calle por bastante rato. En la librería dejamos a Tomás pidiendo “algo para cenar” ya con la sala vacía. Y es que tanto hablar, departir y compartir con los asistentes, además de los nervios, le impidió relajarse y participar en uno de los dos manjares naveros que más le gustan: los chicharrones. Del otro estamos seguros que dará hoy buena cuenta en Martigón. Unas revolconas para Tomás, que se lo ha ganado. Enhorabuena por el libro, por la presentación y por la invitación a los siete reporteros del Naviero que asistimos al acto.

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